Cubiertas planas

Generalidades de las cubiertas planas

1 julio 2009

Generalidades de las cubiertas planas

Las cubiertas planas son aquellas que poseen escasa o nula pendiente, pueden ser de carácter transitable o no. Estas cubiertas se emplean principalmente en climas donde no abundan las precipitaciones, ni existe la nieve, ya que la evacuación de estos elementos sería muy difícil, ocasionando problemas y patologías.

Cumplen además, funciones de elemento estructural, soportando su propio peso, además de las sobrecargas que puedan incidir sobre ellas, como viento, nieve, el uso, las vibraciones, sismos, etc. Deben transmitir los esfuerzos a los elementos resistentes del edificio.

Un elemento fundamental a tener en cuenta al diseñar las cubiertas es la movilidad de sus componentes, debido a dilataciones o contracciones, asentamientos, efectos térmicos, etc.

Generalidades de las cubiertas planas:

Las cubiertas planas están compuestas por tres partes principales:

- Superficie exterior de acabado: sometida a exigencias como el viento, la nieve, el hielo, las radiaciones solares, eventuales cargas. Por tanto, la elección de los materiales debe adecuarse a estos requisitos, deben ser duraderos, livianos (para no aumentar las cargas de la estructura) y resistentes.

- Capas intermedias: están sometidas a los acomodamientos ocasionados por las variaciones climáticas de la cara exterior, y a las diversas deformaciones y movimientos que imprime la estructura. Los materiales a emplearse estarán sometidos a rozamiento, movimientos, por lo que deben ser capaces de soportarlos.

- estructura o soporte: también sometido a deformaciones que actúan sobre las capas intermedias y sobre el acabado. Estas deformaciones pueden afectar las uniones con las paredes, creando fisuras, lo que disminuye la estanqueidad del edificio.

La pendiente de las cubiertas planas, no puede superar el 5%. Cuando se trata de pendientes hasta 10%, se lo considera como tejado de poca pendiente, independiente de que el acabado sea igual al de una cubierta plana.

Estas cubiertas deben resistir las distintas condiciones climáticas. La resistencia aumentará en proporción al grosor del material de recubrimiento, sin olvidar que el espesor aumenta el peso. Debido a esto, es preferible elegir materiales resistentes y livianos a la vez.

La pendiente de la cubierta dependerá también del tipo de acabado que tenga, cuando las piezas son pequeñas, aumentan las juntas y disminuye la estanqueidad, por lo que se requiere mayor pendiente para facilitar el desagüe. Las aguas pluviales deben ser conducidas fuera del edificio mediante los conductos para evacuación.

La estructura de la cubierta soportará su propio peso, más las cargas del uso, aguas pluviales, viento, nieve, etc. además de cargas accidentales o temporales (instalación de poleas de elevación, maquinaria de mantenimiento, etc).

Los materiales empleados no deben alterarse por los desplazamientos estructurales, por la presión o succión de los vientos, la contracción o dilatación frente a los cambios de temperatura. También deben ser impermeables, para impedir el pasaje del agua.

Al diseñar la cubierta, debe planificarse la aislación térmica adecuada a las necesidades, empleando materiales que impidan el intercambio de temperaturas entre exterior e interior, con la consiguiente disminución en el gasto de calefacción y refrigeración.

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